Recibir el diagnóstico que corrobora la EC supone un cambio rotundo en la vida del enfermo como de su familia, el surgimiento de sentimientos encontrados y por ende millones de interrogantes.
Por un lado se experimenta una sensación de tranquilidad al haber descubierto por fin la razón de todos los malestares pero por el otro el miedo, la angustia, negación e intranquilidad se hacen presentes.
Cuando los niños celíacos comen fuera de casa, los papás deben tomar ciertos recaudos. Además de los comedores escolares, los peques pueden tener diversas actividades en las cuales comparten una comida con sus compañeritos.
Si el niño va de excursión, campamento o día de campo resulta imprescindible que los responsables del cuidado de los chicos estén al tanto de la enfermedad.
Como les comentábamos en una nota anterior, cuando un niño celíaco comienza la etapa escolar y realiza almuerza o merienda dentro del instituto, hay que tomar algunos recuados extras.
Si el colegio recibe la comida de un catering los directivos deben ponerse en contacto con ésta para consultar si disponen de menús sin gluten garantizados, de ser así pedir que se lo detalle por escrito para luego revisarlo junto a los papás del pequeño.
La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (Face) se ha puesto en campaña para que las autoridades obliguen a los colegios (privados, públicos o concertados) a ofrecer platillos sin gluten en sus comedores.
Marta Teruel, gerente de la asociación afirma que sólo Navarra cuenta con establecimientos que acatan esta necesidad y ofrecen menús aptos para celíacos.
Como sabemos la EC es una enfermedad crónica, el enfermo cuando es diagnosticado sufre alteraciones en su autoestima, generalmente negativas y a esto hay que sumarle la normal frustración y ansiedad que se presenta ante lo desconocido.
Por esta razón el apoyo y la contención familiar es imprescindible, también el especialista debe poner su granito de arena para ayudar a su paciente a recuperarse, de este modo estaría edificando las bases en las cuales se sostendrá el tratamiento y el control periódico.
Como les hemos comentado en una nota anterior, todo niño sea celíaco o no tiene derecho a disfrutar de la infancia a pleno y hay que entender que la EC no es un impedimento para que pueda divertirse, concurrir a cualquier acontecimiento, relacionarse con otros y crecer con normalidad.
Es muy común que los padres intenten ocultar a su hijo celíaco todo lo referido a su enfermedad porque creen que es una forma de protegerlo ya que lo sienten incapaz de comprender lo que le sucede. Esto es un grave error.
Una vez diagnosticada la enfermedad debe comenzarse con el tratamiento que es la dieta libre de gluten, la persona afectada notará con el paso de los días cómo su sintomatología desaparece dejando lugar a una notoria mejoría general.
¿Es importante no caer en la tentación?
Es muy frecuente que a pesar de los beneficios que la nueva alimentación brinda, el celíaco novato se sienta tentado a cometer transgresiones en la dieta. Después de que el intestino se recupera se ve muy sensibilizado por eso es tan importante suprimir totalmente el gluten, caso contrario puede sucederse una recaída grave.
Las vacaciones en vez de representar una oportunidad de descanso y relax, suelen ser para algunos celíacos, una experiencia un tanto tortuosa a causa de las pocas ofertas alimenticias sin gluten que existen.
Si a esto le sumamos que son contados los hoteles y restaurantes que ofrecen en su carta la opción de adaptar el menú para estas necesidades dietéticas o platos libres de prolaminas, la cosa se complica mucho más. Pero no hay que desesperarse, siempre existe una solución para todo sólo que se deben tomar ciertos recaudos.
La EC no significa un impedimento para que las personas que la padecen puedan tener una vida normal, en general los inconvenientes suelen encontrarse cuando se va a comer fuera de casa y esto se agrava en el caso de los niños ya que son más propensos a cometer transgresiones en la dieta, de manera intencional como no.
Los colegios de doble turno en los cuales se brinda el almuerzo y la merienda suelen representar un reto tanto para los padres como para los pequeños celíacos, pero hay maneras de asegurar que el escolar siga su dieta libre de gluten, esto es informando a las autoridades y concientizando al niño.